domingo, 10 de noviembre de 2013
Ven. Thubten Saldon nuevamente en Montevideo
domingo, 27 de octubre de 2013
La Naturaleza Vajra y el principio del Yidam
Comprender el significado de los yidam o deidades meditacionales en el budismo vajrayana es un proceso gradual, al principio entendés que no se trata de dioses en sí pero uno se encuentra orando a, y visualizando imágenes hermosas externas.
A medida que se profundiza en su práctica el vínculo que se establece es cada vez más intuitivo y ya no te cuestionás, comprendés porqué estás haciendo tal práctica con determinado yidam en particular de manera inequívoca y natural.
Encontré en este libro de Chögyam Trungpa Rinpoché "El corazón de buda" una explicación sumamente clara y no sectaria del principio del Yidam.
"Cuando soltamos completamente nuestra actitud de aferramiento y fijación, somos capaces de descansar en la bondad intrínseca de nuestra mente, y consideramos los pensamientos discursivos que van surgiendo -pasión, agresividad, engaño, o cualquier otra emoción conflictiva - como pequeñas ondulaciones en la superficie de las aguas de nuestra mente..."
"La naturaleza Vajra es la continuidad de la ausencia de ego, o estado despierto, que al igual que el sol, brilla y lo impregna todo.
las deidades llamadas yidams constituyen un aspecto importante para la práctica vajrayana. La mejor traducción de yidam que he encontrado es "deidad personal." En realidad, yidam es una forma abreviada de la frase yi-kyi tamsik, cuyo significado es "vínculo sagrado de la propia mente." Yi significa "mente", kyi es "de"y tamtsik quiere decir "palabra sagrada" o "vínculo sagrado". Tamtsik que en sánscrito es samaya..."
"Mente se refiere aquí a la naturaleza vajra, la cordura fundamental y naturaleza despierta de nuestro ser, libre del aferramiento del ego. El yidam es la manifestación de la mente iluminada; es el yidam quien conecta, o vincula, al practicante con la cordura iluminada que se halla en su interior. Así pues, de acuerdo con la visión tántrica, el yidam es una deidad no teista que representa la propia naturaleza vajra innata, y no una forma externa de ayuda."
miércoles, 22 de febrero de 2012
Ven.Lhundup Damcho
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Los cuatro pensamientos que transforman la mente.

Dentro de las prácticas preliminares del budismo tibetano está la reflexión y contemplación de los cuatro pensamientos que transforman la mente. La meditación diaria en ellos ayuda a abandonar la búsqueda de felicidad en las experiencias externas, basadas en los demás y en los altibajos de la vida, hacia una felicidad, una paz y una realización más duradera y estable.
domingo, 22 de mayo de 2011
A la memoria de Moriyama Roshi

domingo, 20 de febrero de 2011
El arte del refrenamiento
El libro de la maestra budista Pema Chodron, discípula de Chogyam Trungpa, “Cuando todo se derrumba”, me ha “salvado” muchas veces, es uno de esos libros que en momentos difíciles uno toma para recordar que no hay nada a lo que agarrarse y que lo que nos sucede es mejor vivirlo hasta las últimas consecuencias y extraer su sabiduría, sino tarde o temprano volverá de una y mil formas pero igual en esencia.
Acostumbrarse a vivir sin suelo bajo nuestros pies no es nada fácil y tomar el compromiso con uno mismo de no hacer daño, nos lleva toda la vida. No estoy hablando obviamente de lo evidente: no matar, no robar, no mentir. Me refiero a las maneras más sutiles de dañar, de ser agresivo en nuestras acciones, en nuestro discurso y en nuestra mente.
“La base de una sociedad iluminada es no dañarnos a nosotros mismos ni a los demás en el principio, en el medio y al final. Para crear un mundo sano, hemos de empezar creando ciudadanos sanos, y esos ciudadanos somos nosotros mismos. La agresión más grave hacia nosotros mismos, el daño más fundamental que podemos hacernos es permanecer en la ignorancia por no tener el coraje y el respeto de mirarnos a nosotros mismos honesta y delicadamente”
Y el requisito básico es estar atentos. Tomar conciencia de cómo dañamos es doloroso y requiere tiempo.
El siguiente paso es refrenarse, refrenarse es una de esas palabras rígidas que suenan un poco represoras. Pensamos que seguramente las personas vivas, e interesantes no se refrenarían. Pero en este contexto refrenarse es un método hábil de dharma.
Refrenarse es la cualidad de no buscar entretenimiento en el momento en que nos sentimos ligeramente invadidos por el aburrimiento, es la práctica de no rellenar inmediatamente el espacio porque hay una brecha.
No actuar siguiendo el impulso o el patrón habitual mental o de conducta.
Al refrenarnos vemos que hay algo entre el surgimiento del deseo, de la agresión o de lo que sea y cualquier acción resultante.
Refrenarse es el método que permite llegar a conocer la inquietud y el miedo, si nos entretenemos inmediatamente, si no hacemos ninguna pausa nunca podremos relajarnos. Es la forma de hacerse amigo de uno mismo en el nivel más profundo posible.
Estar atento, refrenarse y comprender son los primeros pasos necesarios para el surgimiento de algo nuevo en nuestra mente, algo que nos posibilite un cambio verdadero, no momentáneo, un espacio amplio donde ya nada nos tome por sorpresa, y permanezcamos relajados aún en el ojo de la tormenta.
Esa es mi humilde aspiración.


