Este espacio nace con la intención de compartir material de las tradiciones budistas que han dejado huella en mí a lo largo de muchos años. Pretende de esta manera homenajear al Señor Buda y a sus sucesores, en la tradición Theravada, el Vajrayana o budismo tibetano, y el budismo Zen, que son los caminos con los que he tenido contacto directamente y que han influenciado mi vida de manera beneficiosa.

viernes, 27 de agosto de 2010

Transitoriedad



"El agua de la corriente del valle siempre está fluyendo. Corre y corre sin detenerse ni siquiera un instante. Su rumor me hace sentir el sonido del tiempo.

El agua del tiempo reverbera sobre la ribera del universo. Aunque su fluir sea más lento, las rocas, árboles, casas y ciudades también están fluyendo. El pensamiento y la cultura fluyen también. Que todo esto tenga una apariencia inmutable no es más que una ilusión.

Hacemos muchos esfuerzos para mantener las cosas como están, pues sólo los seres humanos nos lamentamos de la transitoriedad. Sin embargo, por mucho que nos quejemos o protestemos, no podemos impedir que todo fluya. Si somos capaces de ver las cosas tal y como y son y fluimos con ellas, entonces disfrutaremos de la transitoriedad. Debido a que la vida humana es transitoria, toda clase de figuras están tejidas en su tela.

Al comienzo de la meditación zazen, cuando todo está en calma, el sonido de la corriente del valle es fragoroso y claro. Después, cuando caminamos lentamente para desentumecer las piernas y desperezarnos, da la impresión de que el sonido de la corriente es menos audible. Cuando el zazen ha finalizado, el sonido ha desaparecido por completo. ¿Como es posible esto?.

En realidad, el sonido de la corriente del valle, no aumenta, disminuye o desaparece. Cuando las olas de nuestras mentes se calman, podemos escuchar las enseñanzas del agua, los guijarros, hierbas y árboles, ríos y montañas nos están transmitiendo con su voz. Cuando nuestros pensamientos están ocupados con los asuntos del mundo externo, entonces estos seres de la naturaleza dejan de hablarnos. En realidad no es que hayan enmudecido, sino que estamos tan atrapados por el mundo exterior que no tenemos oídos para escuchar.

Al igual que con nuestros oídos, sucede lo mismo con nuestros ojos. Cuando el ojo de la mente es claro, vemos a todas las existencias naturalmente, tal y como son; pero desde el momento en el que nuestra conciencia se distrae con un solo pensamiento de su actividad ilusoria, lo que vemos deja de ser registrado fidedignamente por nuestras mentes. Nos volvemos ciegos, del mismo modo que nos volvemos sordos a los sonidos que nos rodean. Cuando nuestra atención es empujada de acá para allá, dejamos de ver lo que ha de ser visto y de oir lo que ha de ser escuchado.

Al escuchar insconscientemente el fluir del agua, ¿no genera la impresión de que está creando un ritmo?. Sin embargo, ni una sola gota de agua pasa dos veces por la misma piedra y el rumor del agua precipitándose sobre las rocas está cambiando constantemente. La percepción de uniformidad es una ilusión de la mente, los oídos y ojos humanos. El agua que ha fluido una vez a través del lecho del río jamás puede repetir su curso. La vida humana no es diferente. Nuestros ojos y mente mundanos son los únicos que ven lo de ayer como igual a lo de hoy.

Los ojos y mentes iluminadas reconocen que cada momento tiene una forma diferente de cualquier otro momento."

Shundo Aoyama

del Libro: Semillas Zen: reflexiones de una monja Zen

4 comentarios:

  1. Precioso texto para conservar y releer constantemente,
    Namasté

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  2. No había oido hablar de esta maestra ni de su libro. Intentaré localizarlo y recabar más información sobre ella.
    Gasshô.

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  3. Preciosoooo... si esa transitoriedad es la impermanencia a la cual debemos despertar... pues nada es real a nivel absoluto... e ignorando esa comprensión nos Aferramos a lo que aparece como real siendo sólo interdependiente...y sólo real desde un nivel relativo...no absoluto.

    Y ciertamente también cuando vamos accediendo a ese nivel de comprensión, una claridad se abre en nosotros... y entoncers sí podemos ser instruidos desde la sabiduría interior...que utiliza todo para ayudarnos a despertar y comprender.

    Buena entrada...si.

    Mi intemporal abrazo... desde ese corazón interno... intemporal y REAL.

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  4. ¡Bellisimo¡ Cuánta sensibilidad hace posible la transmisión de sabiduria y belleza en un texto.
    Intentar reconocer la singularidad de cada instante y simplemente fluir en esta cambiante,transitoria y efímera realidad es parte de lo que me ha dejado esta enseñanza.
    Un agradecido saludo.

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